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Mostrando entradas de mayo, 2013

Diario de Hiroshima de un médico japonés

Anteriormente ya he citado en este blog el libro Diario de Hiroshima de un médico japonés. Es una obra deliciosa, carente de todo rencor, en la que se describe el día a día en un hospital de Hiroshima desde la explosión de la bomba atómica hasta que la ciudad comienza a recuperar el pulso.

El testimonio de este médico es íntimo. Son descripciones que se detienen en los pequeños detalles de la vida cotidiana, y en el esfuerzo por recuperarse del desastre.

Me he atrevido ahora a locutar el comienzo del libro. La música es elección de mi mujer, Vicky Oliva. Creo que ha quedado muy bien. ¡Que lo disfruten!


Sobre "pongos", "iyaques" y "paraquecos"

Tras una detallada observación de la multitud de objetos inverosímiles que se pueden llegar a acumular en el curso de media vida, me coloco el uniforme analítico y establezco una clasificación de los mismos, en la espera de que dicha clasificación pueda ser de utilidad para generaciones futuras.

Los objetos se clasifican en tres categorías:

1) Pongos: esta es una vieja categoría. Dícese de todos aquellos objetos de regalo -a menudo de dudoso gusto- que según se reciben se hacen merecedores de la exclamación retórica "¿dónde lo pongo?". La mayor parte de los pongos acaban siendo acumulados en cajas en el trastero tras un breve paso por estanterías y mesas en el hogar.

2) Iyaques: dícese de todos aquellos objetos que se han adquirido únicamente para acompañar una adquisición anterior: "Y ya que le hemos comprado una bici al niño, ¿por qué no le compramos también unos patines?" La máxima expresión de los iyaques (perdón por la i latina, pero dos "y" seguidas…

Memorias de Adriano, ejercicio de locución con música

Os dejo con un bello fragmento de la obra Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. De nuevo es un ejercicio de lectura directamente sobre la música, lo cual ayuda a mantener un ritmo adecuado, pero dificulta la tarea porque hay que hacerlo todo de un tirón.

Es un texto sobre la muerte. O mejor dicho, sobre la clara conciencia de que la muerte se avecina. Nada que ver con ninguna situación real, simplemente me ha parecido un fragmento de prosa muy bello y muy adecuado para este tipo de ejercicio.

Confieso que, con la alergia primaveral que me ataca la garganta y me tapona la nariz, tuve algunos problemas para llegar al final de algunas frases. Espero que no se note demasiado.


El oficial al mando está condenado a estar solo

Me viene a la memoria, así de pronto, una frase de una antigua película bélica. No recuerdo el título de la película, ni siquiera me acuerdo de a qué guerra se refería, pero la frase (o al menos la idea central de la frase, que no las palabras textuales) se me quedó grabada en la memoria:

"El oficial al mando está condenado a estar solo"

No es un tema particularmente original (hay docenas de escritos sobre liderazgo y soledad), pero creo que es una afirmación cargada de razón. Y no sólo es aplicable  a los oficiales en tiempo de guerra, sino también a los líderes de todo tipo que ejercen su función en las organizaciones. Ni siquiera es estrictamente necesario ser "el oficial al mando", basta con tener un área de responsabilidad en la que se tomen decisiones (de importancia relativa, incluso), para apreciar el valor de la frase en todo su esplendor.

Por más que se esmere en asesorarse y arropar una decisión con las aportaciones de los compañeros, jefes y empleados, l…