Dicen las malas lenguas que hasta un loro puede convertirse en un culto economista. Basta con que le enseñes dos palabras: oferta y demanda. Esa es más o menos la sensación que producen la mayor parte de los libros de divulgación sobre economía que he leído. Normalmente están escritos por gente docta, de brillante trayectoria académica, que explican de maravilla por qué los mercados funcionan... o más bien explican por qué no funcionan como deberían. Simplemente, hay demasiadas barreras que impiden el buen hacer de la oferta y la demanda. Leyendo esos libros uno saca la falsa conclusión de que hacer política económica es algo rematadamente fácil. Bastaría con ir eliminando las barreras que bloquean el mercado. Pero lo cierto es que los propios economistas saben que las cosas no son tan sencillas. Las barreras no surgen de la nada, sino de los intereses mundanos y humanos de personas y grupos que quieren, a toda costa, proteger su nivel de vida impidiendo que otros compitan en lo que co...
"La ideología es una camisa de fuerza que impide el fluir del libre pensamiento" (Américo Castro)