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Mostrando las entradas etiquetadas como Caissa

Mañana en la batalla pensaré en tí

El ajedrez es, en esencia, una religión pagana, y Caissa , la única deidad a la que muchos aficionados estamos dispuestos a adorar, es nuestra diosa. Cada domingo, miles de fieles en todo el mundo, quizá millones, se dirigen presurosos a los altares para ofrecerle unas horas de oración y profunda meditación. Y también le ofrecen a Caissa sacrificios rituales: peones, caballos, torres, alfiles y damas para obtener sus favores en forma de victorias (ni que decir tiene que no todos lo consiguen, por cada favorecido por la diosa hay otro que se va derrotado y cabizbajo). La Fe de los guerreros de fin de semana no tiene nada que ver con la de los grandes campeones, que viven del ajedrez y que realizan movimientos y maniobras inescrutables para la mayor parte de los mortales. Tampoco tiene que ver con la de los ancianos en el parque o los jugadores de cafeterías, que sólo mueven las piezas ocasionalmente por puro entretenimiento. El jugador "serio", que es sólo un aficionado, per...

Caissa, la diosa esquiva

Que Caissa , la diosa del ajedrez, es una diosa esquiva es algo que saben bien todos los aficionados al juego. Muy pocos son los escogidos por la diosa entre su cohorte de adoradores para el panteón de los elegidos, y el precio pagado por tan elevado honor es con frecuencia muy alto . No sólo es difícil conquistar los favores de la diosa. Este personaje, en cuyo origen no era más que una driade (ninfa de los árboles) y que, como todos los dioses, fue elevada a los altares por sus devotos, es también esquiva para ser fotografiada. Una búsqueda por Google nos ofrece apenas un puñado de representaciones gráficas. Muestro aquí algunas: A mí ninguna de estas imágenes me acaba de convencer. La más conocida y repetida es la última, un óleo cuyo autor desconozco pero que se reproduce en muchas páginas web dedicadas al ajedrez. Yo, a Caissa la imagino mucho más seductora que lo que muestran estas imágenes. Bella, seductora, inalcanzable, caprichosa e incluso algo cruel. Los orígenes de Caissa ...

Bobby Fischer

Caissa , la insaciable diosa del ajedrez, es una dama caprichosa y exigente. Cuando uno de sus fieles es ungido por su mano, y Bobby Fischer sin duda lo fue, el genio y el talento convierten al agraciado en un héroe, casi un semidiós. Cohortes de aficionados adorarán al afortunado, reproducirán sus partidas sin descanso, se maravillarán de sus combinaciones y victorias y se lamentarán con sus derrotas. Pero el don de Caissa tiene un precio. En algunos casos en forma de familias rotas, en otros en forma de soledad, de vidas desorganizadas... En el caso de Bobby Fischer el precio no fue sólo una vida agitada y en muchos casos solitaria. Caissa puso a Bobby al borde de la locura, si es que no le hizo entrar en ella de pleno. Cuenta el Gran Maestro estadounidense Andy Soltys en uno de sus libros que, cuando Fischer era un joven de talento, amigos suyos consideraron ya la posibilidad de proporcionarle ayuda psiquiátrica. Entonces alguien dijo "¿Y qué haremos si Bobby mejora y decide d...